martes, 1 de junio de 2010
Ja
Me gustaría que sea siempre entre las 12 y la 1 de la mañana con un álbum de melodías tarareables en el fondo y que yo, sin sueño todavía, puede decidir entre apagar la luz y tirarme en la cama a absorber la música o sentarme a leer.
Oscuridad
El otro día no sé como llegué a una noticia en internet sobre un restaurante en donde se come en la oscuridad total. Elegís qué comer en la entrada y después la camarera ciega te guía a tu asiento donde te explica como te va a servir la comida para que puedas comer sin luz. Creo que la idea es que al no usar la vista se agudizan los otros sentidos y entonces podes saborear mejor la comida, pero quizás esto lo estoy inventando. A mí me atrae la idea de estar en la oscuridad total comiendo, charlando con alguien y si hubiese un restaurant así acá seguramente iría*.
Después de leer el artículo me puse a mirar los comentarios de los usuarios y me enteré de que había varios restauranes de este tipo esparcidos por el mundo. En particular me interesó el comentario de un usuario que hablaba sobre su experiencia de chiquito cuando estuvo un mes con los ojos vendados para curarse de una lesión, y contaba que aunque al principio era complicado después se movía bien por la casa y que al entrar en una habitación podía "sentir" su volumen o su forma. No es posible sentirlo físicamente pero sí creo que sea posible que la necesidad de la mente de crear un mapa de los lugares de la casa para navegar por ella haga que al entrar en una habitación se "cargue" ese mapa y que al tomar conciencia de esa información a uno le de una sensación de sentirla, de percibir su forma y la de las cosas en ella. El usuario comentó que aún hoy le gusta a veces andar por la casa en la oscuridad y que cuando se muda lo primero que hace es andar por la casa a oscuras para reconocerla.
Leyendo todo esto me dieron ganas de andar en mi casa en la oscuridad, para comprobar la idea de los sentidos agudizados y la de poder sentir los lugares. Como primera prueba fui recién hasta la cocina a tomar agua y volví con los ojos cerrados (y las luces apagadas), está bueno porque la mente cambia el modo de operación y al no ver lo que hay te tenés que basar en el mapa mental de las cosas. El problema de andar a tientas por la casa es que la falta de práctica causa algo de vértigo en los movimientos y esto nubla un poco la cabeza, impidiendo poder sentir todo lo que está pasando. Otro problema es que andar con los ojos cerrados y el silencio total que hay a la 1 de la mañana (y con el oído agudizado?) hacen que el ruido de mis pantuflas arrastrándose con el suelo sea bastante aterrador. De todas formas me gustaría pasar un día con los ojos vendados andando por la casa..aún si se me limitan severamente las actividades que se pueden realizar.
Por esas casualidades de la vida aún acordándome del artículo de este restaurant ayer enganché en la tele la película Zatoichi que cuenta de un samurai ciego que lucha contra los malos y los mata a todos, y al final muestra que no era ciego: que sólo se hacía pasar por ciego para agudizar todos sus sentidos. Aún si no me pareció muy original igual me llevó a darle otra vuelta al este tema en mi cabeza y arreciar el deseo de en algún momento andar un buen rato sin usar la vista.
Otra idea que me dan ganas de probar esto es que andar un rato con los ojos cerrados sirve para descansar, para apaciguar el bombardeo visual del día. Puede ser que traiga un poco de paz a la mente ya que tiene menos cosas que analizar, ya que no se distrae con los colores, las formas y, más importante quizás, los movimientos de las cosas. Por eso tambíen estoy probando de apagar las luces de la habitación cuando estoy acá a la noche, y aunque la pantalla de la compu ilumina demasiado por lo menos el fondo de la vista esta suficientemente oscuro como para que mis ojos no se fijen en él.
* mucho despues de haber escrito esto me enteré por un amigo que hay uno acá en buenos aires
Suscribirse a:
Entradas (Atom)